Orden de Montesa

Order of Montesa

Fundada en 1317 Virgen María Activa como orden de honor bajo la Corona de España. 60 caballeros. Gran Maestre: Rey Felipe VI. Lugarteniente General: Frey D. Rafael de la Brena. Total cuatro órdenes: 257 caballeros.

Leyendas, Tradiciones y Curiosidades

La Herencia Templaria

Montesa es "en cierto sentido la continuación" de la Orden del Temple (Catholic Encyclopedia). Los Templarios aragoneses fueron los ÚNICOS declarados inocentes en un juicio formal — el Concilio de Tarragona de 1312 los absolvió de todos los cargos, incluso bajo tortura ninguno confesó. Su espíritu vive en la Orden de Montesa.

El Maestre que Nunca Llegó

Guillermo de Eril, anciano experto en artes militares, fue nombrado primer Maestre el 22 de julio de 1319 en Barcelona. Enfermó camino al castillo, se detuvo en Santes Creus, logró llegar a Peñíscola el 17 de septiembre, pero murió el 4 de octubre. Nunca pisó el Castillo de Montesa.

La Campana de la Unión

Durante la revuelta de La Unión (nobles valencianos contra la Corona de Aragón), Pedro IV "El Ceremonioso" encargó a Montesa sofocar la rebelión. Tras vencer, el rey mandó fundir la campana con la que los rebeldes convocaban reuniones e hizo beber el bronce fundido a los supervivientes.

El Terremoto de 1748

"Era el amanecer del 23 de marzo de 1748. Tras copiosas lluvias, la primavera sonreía hermosa... Los clérigos del Sacro Convento habían rezado las Horas Menores en coro, y algunos celebraban misa. De repente sintieron temblar la tierra bajo sus pies, oscilar las paredes y derrumbarse las bóvedas con un horrible estruendo." 18 muertos. El símbolo de 429 años de historia, destruido en minutos.

El Papa Luna y Peñíscola

Durante el Cisma de Occidente, el Papa Luna (Benedicto XIII) se instaló en el Castillo de Peñíscola, propiedad de la Orden. El Maestre Romeo de Corbera tuvo que elegir entre la obediencia papal y la real — eligió al rey. El Papa Luna se quedó con Peñíscola y la Orden no la recuperó hasta 1442, pagando 150.000 escudos.

Los Últimos Cátaros en Sant Mateu

A principios del siglo XIV, Guillaume Belibaste, el último "perfecto" cátaro, se refugió en Sant Mateu huyendo del obispo de Pamiers, Jacques Fournier. Estableció una pequeña comunidad en la capital del Maestrazgo montesiano.